El majau es un plato emblema de Santa Cruz. Cada uno tiene su preferencia de carnes o de método (batido o tostado). Es difícil encontrar a alguien que no tenga una preferencia.
El viejo debate del majau: ¿tostado o batido?
Para mí, ambos tienen su lugar. El majadito batido es perfecto para esos días fríos (especialmente con el frío recalcitrante que llega a ratos a Santa Cruz), es más como “guiso”, pero en el mejor sentido. ¿Y si lo fusionas con carne de pato?
Uff.
Mejor todavía.
La grasita del pato se derrite en el plato y le da una untuosidad que no le tiene nada que envidiar a un risotto. Hay algo verdaderamente magnifico de la calidad de platos que podemos lograr en nuestra región con ingredientes tan sencillos.
En nuestra Clase de Arroces y en nuestro artículo de Arroz con Queso, hablamos un poco acerca de lo que pasa tras bastidores cuando preparas un arroz “batido”. Queremos agarrar esos almidones del arroz y ocuparlos para espesar nuestro plato. Pero… ¿quieren saber que es lo mágico? Que estos crean una emulsión con la grasita del pato para amplificar esos sabores. El pato tiene una carne extremadamente sabrosa.
Para preparar esto, tendremos que enfocarnos en 3 cosas diferentes, así como en la receta del Majadito Tostado: el pato, el arroz, y los toppings.
Ingredientes
Para el arroz:
- 2 tazas de arroz
- 6 tazas de agua
- 2 pimentones rojos
- 3 cucharas de urucú
- 3 cucharas de aceite
Para el pato:
- 2 kilos de carne de pato
- Aceite
- Agua
Para los toppings:
- 4 unidades de plátano verde
- 4 huevos frescos
- Aceite
Comencemos con el pato:
Usualmente solo se lo hierve, pero aquí tienes un secreto para hacerlo mucho mejor: lo vamos a rostizar.
- Corta el pato en trozos chicos, cúbrelos en aceite y sal. Añádelos a fuego fuerte hasta que estén medio chamuscados.
- Una vez los tengas, ponlos a hervor durante unas 2 horas en agua con un poco de sal. Si tienes huesos de pato, añadelos también. Este tiempo de cocción nos servirá para que la carne pueda ser majada después. El caldo no lo desperdicies, es oro puro.
Para el arroz:
- El aceite de urucú es esencial. Puedes ocupar el “colorante rojo”, pero si tienes las semillas, mejor comenzar por ahí. Pon aceite en un sartencito, con las semillas en fuego bajo.
- Quieres cocinarlo, hasta que el aceite tenga color. Esto también le da el sabor característico.
- Colarlo, las semillas de urucú son duras así que, ¡asegúrate de que no quede ni una!
- Pica tu pimentón en cuadrados chiquitos (brunoise, si prestaste atención a nuestra clase de cortes).
- Tuéstalo con tu aceite colorau, añade el arroz y tuéstalo un poco también.
- Añade el caldo de pato y la sal, aquí ocuparas 3 tazas de agua, o caldo, por cada taza de arroz.
- Mientras hierve, andá batiendo ese arroz (con delicadeza) hasta que absorba el agua.
- Quieres dejarlo en el punto en el que forme un guiso espeso, pero sin volverse.
Para tus “toppings”
No hay majadito sin tu plátano frito, ni su huevo frito.
- Para esto, es necesario un sartén teflonado, para que te salga perfecto.
- Añades un poco de aceite normal, y doras el plátano, cortado a la mitad, hasta que esté tostado por los bordes, ligeramente chamuscado.
- Retíralos del fuego y escúrrelos.
- Después, en el mismo sartén, añade huevos, uno por uno, para crear un huevo frito. Depende como quieras la yema (¡haz clic a nuestra guía aquí!).
Para emplatar tu majau:
Primero, sirve tu majau a un plato. Añade tus plátanos fritos, uno en cada lado hasta que envuelvan tu majau. Añade un huevo frito directamente encima. Y por último un poquito de cebollín para darle ese look.
Si lo preparas bien, el majau batido es super sabroso, alimenta más tu alma que tu estómago, y sirve para toda ocasión (especialmente si tienes resaca).
¿Quieres aprender a preparar un majau tostado de charque? Haz clic aquí.
Leave a Reply