Visitamos, bajo mucha recomendación, una cafetería llamada “La Estación del Café”. Un lugar elegante, creativo en su comida y decoración, con una especialidad en el café.

Es un poco raro ver cada vez más restaurantes de Brunch en Santa Cruz. Para los que no conocen el término, es la fusión de Breakfast + Lunch. Brunch. Se popularizó en los Estados Unidos. Así que en este tipo de restaurante, se sirven platos que son de desayuno, almuerzo, o una mezcla de ambos. Es común pillar un menú que tenga panqueques, al lado de alguna tipo de chorizo o tocino, o waffles servidos con pollo frito. Aquí los platos dulces no son el postre, son parte de la comida principal.
Los restaurantes de Brunch a los que yo iba en Estados Unidos, eran más como un lugar donde las personas con resaca van a recuperar energía. A los que yo estaba acostumbrado eran restaurantes con muchas Mimosas (un coctel en base a Champagne o vino espumante, y jugo de naranja) y platos grasosos (usualmente en base a huevo), para poder comenzar tu día con todo el power… a las 11am.
Estación del Café toma la idea, y la lleva para otro lado… y no me parece mal. Es una cafetería que te hace sentir bastante elegante, desde el minuto que entrás. Sillones súper cómodos, en los que prácticamente te hundís, un jazz delicioso que te va metiendo en el mood, en vez de los covers Pop de Bossa Nova que suena en prácticamente todas las cafeterías de la ciudad (ew). Te dan ganas de venir de terno.
Como bien dice en su nombre, su especialidad es el café, y lo hablan en serio. Incluyendo múltiples formas de preparación, pero me imagino que la mayoría de las personas solamente ocuparán su Espresso Bar, más que su Brewing Bar (este último siendo sus diferentes métodos de elaboración del café).
No se quedan atrás con sus demás opciones del menú, teniendo un menú amplio, con coctelería (que parece bastante pro), cerveza artesanal, infusiones, y esas son solamente sus opciones de bebidas.

Nosotros nos pedimos un affogato, y un café frappeado.
Nuestras bebidas estuvieron… bien. No tenemos quejas, ni halagos. El Café Frappeado estaba un tanto soso, el hielo había diluido el sabor del café y la leche (supongo que eso es lo que pasa cuando pedís algo inspirado en Starbucks), pero cayó perfecto para el calor.
Su affogato si nos gustó. Probamos el espresso antes de mezclarlo, delicioso. Aquí se notó la dedicación al café. El helado… perdón, Gelato, estaba bien nomás. La mezcla lo hizo mejor.
Creo que esta es la mejor descripción de mi experiencia aquí: Tienen el potencial para ser una de las mejores cafeterías/brunch de Santa Cruz, pero es una falta de atención al detalle la que me resta aquí. Tienen una decoración impecable y exquisita, pero también tienen un mural de lona con un diseño sacado de internet acerca de los tipos de Café. ¿Porque?
Mientras pensábamos en todo esto, llegó nuestra comida, y todas las imperfecciones que vimos desvanecieron. En nuestro caso pedimos un Shakshouka y su Cazuela de la Casa.
De entrada, amamos su presentación. Tenemos una debilidad por los sartenes de hierro fundido, que mantuvo todo a temperatura perfecta hasta que terminamos de comer.
Su Shakshouka cumplió todo lo que prometió. Una salsa de tomate perfectamente sazonada, se sentían sus cebollas caramelizadas, huevos perfectamente cocidos en la misma salsa, y trozos de tocino (que, en nuestra opinión, hubieran estado mejor en lardones) y una porción de pan de campo.

Y su Cazuela de la Casa, un plato bastante rustico, papines salteados con sus cebollas caramelizadas, tocino, huevo poché y su pan de campo, con un tomate confitado para darle ese toque refrescante. Nos hubiera encantado unos champiñones frescos salteados, o unos espárragos a la parrilla. Igual acabé raspando el plato (de la mejor manera). Simple, pero interesante.
Pero ese pan de campo.
Oh Dios, ese pan.
Crujiente por encima, y blando en las partes tocadas por salsa. Complejo de sabor, uff. Muy pocos lugares le dan la importancia necesaria al pan, así que fué una sorpresa agradable que aquí le hayan dado la atención que merece.
Si bien las porciones eran bastante razonables, a este paso seguíamos con la curiosidad de probar más, así que optamos por algo dulce, para terminar de tomar nuestro café. Decidimos compartir Waffles y creo que fue la opción perfecta.
Waffles frescos y recién hechos, crujientes y blandos al mismo tiempo, calientes, recién salidos de la wafflera, una jalea de frutos rojos exquisita y…
¿Crema batida? …pero si decía crema pastelera. Y aquí si hubiera quedado perfecta para balancear los sabores. Agh. Nos fijamos en el menú. El café frappeado también decía “crema pastelera”.

No es por pedantes, la crema pastelera es una crema densa, untuosa, increíblemente cremosa, y la crema batida es… pues eso, ¿no?
Independiente a eso, quiero hacer una mención especial a su personal. Increíblemente atentos, ellos tenían atención al detalle y hicieron que mi visita sea mucho mejor. Solo me apenó no haberles dejado más propina.
VEREDICTO DE “LA ESTACIÓN DEL CAFÉ”:
La Estación del Café es un lugar que tiene mucha creatividad y mucho estilo. Promete mucho, y lo cumple… casi. Tiene mucho potencial, pero me hubiera gustado que tenga un mayor ojo al detalle. Se toma mucho trabajo de transportarte a otro lugar, pero hay un par de detalles que rompen la ilusión. Volveremos, con las ganas de probar lo que nos faltó (de preferencia, con resaca).
RATING:
5 estrellas plateadas & 2 estrellas doradas
Otorgamos las 5 estrellas plateadas sin pensarlo, su variedad y su relación costo/beneficio es bastante buena. También otorgamos 2 estrellas doradas, por su atención al cliente, increíble decoración, y su creatividad en sus platos y presentación. ¡Buen café!
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