Si no eres de Bolivia, difícilmente hayas escuchado acerca de La Yapa. Te lo explicamos super fácil: La Yapa es el “plus”, el “regalo”, el “cariñito” de tu casera.
Puedes leer un poco más de la relación entre caseros aquí, pero, en resumen, siempre le tienes que ser fiel a tu casero y tu casero hará lo que pueda por ti. Una de las formas en la que el vendedor muestra su “cariño” es con la yapa. La forma de la yapa depende mucho de que sea lo que estés comprando. Si estas comprando un refresco, por ejemplo, le hacen un poquito de “refill”. Si estas comprando verduras, usualmente te dan unas cuantas de más, o te “yapean” la quirquiña para tu llajuita.
El concepto de la yapa es super común en Bolivia, del oriente al occidente.
Aquí es donde viene un dato curioso:
La Yapa, tal cual la conocemos, también se ocupa en otro lugar.
En Luisiana, USA.
Y no solamente en Luisiana, pero en cualquier lugar que tenga influencia de los Creoles Franceses, como ciertos lugares en Trinidad y Tobago.
¿Y de cómo así?
Para contarles esta curiosidad histórica, tenemos que retroceder en el tiempo un poquito. Verán, el termino de “la yapa” es de origen quechua. En realidad, va antes de eso, porque el concepto de la yapa (o ñapa) viene desde el Imperio Inca. Los españoles vienen a conquistar, y varias palabras de esos orígenes comienzan a incorporarse al lenguaje.
El imperio español invade Luisiana, incorpora estas nuevas palabras de los incas, y bim bam bum, tenemos a la yapa en un territorio totalmente diferente.
Las personas de Luisiana (más específicamente, los Creoles Franceses o los conocidos como los franceses Cajún), lo llamaron “Lagniappe”. Pronunciado como “Lanyap”.
¿Por qué?
La yapa… lanyap… lagniappe.
Pero en espíritu es exactamente lo mismo. El regalito del vendedor hacía el cliente.
Incluso Mark Twain habló acerca de La Yapa / Lagniappe en su libro “La Vida en el Mississippi”, publicado en 1883.
“Hemos escuchado una palabra excelente – una palabra por la que vale la pena el viaje a Nuevo Orleans; una palabra muy expresiva y útil – “lagniappe”. Lo pronuncian lanny-yap. Esta costumbre, tiene orígenes en el sector español de la ciudad. Cuando un niño o un sirviente compra algo en una tienda – o incluso el alcalde o el gobernador, que yo sepa – el termina la transacción diciendo “Dame algo por lagniappe”. El vendedor siempre responde; le da al niño una corteza de regaliz, le da al sirviente un cigarro barato, le da al gobernador… no sé que le da al gobernador. Apoyo, probablemente.”
Así que ahí está la yapa. Una palabra quechua que, muy sorpresivamente, apareció en una colonia Español-francesa en Estados Unidos.
Cuéntanos, ¿Cuál fue la mejor yapa que te dieron?
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