Melanzane alla Parmigiana (Berenjenas a la Parmesana)

Si tienes un poco de conocimiento de la comida italiana, fija has escuchado hablar de este plato. Deliciosas berenjenas apanadas y fritas, salsa de tomate, un poquito de parmesano y muzarella. No hay mejor forma de alegrar tu día.

Un plato típico de la región de Calabria y Campania. Es de esos platos que tiene cientos de años de historia. Hemos leído algunos registros de este plato en libros desde finales del siglo XXVIII.

En esta receta vamos a preparar dos versiones diferentes. Una versión tradicional, hecha con berenjenas salteadas con hierbas, y una versión moderna, que es apanada y frita.

Esta versión moderna es el papá de nuestra “milanesa napolitana” (que no proviene ni de Milán, ni de Nápoles, hablaremos más de eso en otro artículo). Originalmente se preparaba con berenjenas salteadas en mantequilla con especias, pero después se convirtió en una berenjena apanada y frita.

Dividiremos esta receta en sus dos partes importantes: la cocción de la berenjena y la preparación de la salsa.

¿Cómo hago para que mi berenjena no salga amarga?

Bueno, son varios factores que hacen que la berenjena salga así. Aquí te damos los tips:

  1. Las berenjenas que no están tan frescas usualmente son más amargas. Cuando las compres del mercado, asegúrate de usarlas rápido. ¿Cómo saber si tu berenjena está bien? Su piel debería ser brillosa, lisa, sin ningún tipo de arrugas.
  2. Esta verdura beneficia de una cocción a alta temperatura. Como saltearlas en un sartén caliente o freír. Si las hierves, tienden a sacar más su sabor amargo (a menos que tomes en cuenta el tip #1).
  3. Si quieres asegurarte, al 100%, que nunca salgan amargas, puedes ponerles sal y dejar reposar durante una hora. Como mencionamos en otro artículo, la sal tiene un efecto higroscópico, absorben humedad y, en este caso, los compuestos que lo vuelven amargo. Una vez que haya reposado, sécalas con una toallita. Así estarán listas para cocinar.

¿Y mi salsa de tomate?

La salsa de tomate de este plato es super sencilla. Solo 4 ingredientes: tomate, ajo, albahaca y aceite de oliva. El tomate lo queremos sin piel y sin semillas, así que lo blanquearemos en agua hirviendo y después en agua fría, para pelarlo, y le rasparemos las semillas desde adentro.

Esto que estamos haciendo ahorita es una “Passata di Pomodoro”. Fancy, ¿no?

A esos tomates, les damos una licuada fast, y armamos una salsa con nuestros demás ingredientes.

Ingredientes

Para la berenjena:

  • Berenjena morada
  • Sal
  • Aceite de Oliva

Si lo haces empanizado:

  • Harina
  • Huevo
  • Pan molido

Para la salsa de tomate:

  • Tomate
  • Aceite de oliva
  • Ajo
  • Albahaca
  • Sal

Para armar el plato:

  • Queso Muzarella
  • Queso Parmesano
  • Albahaca cortada en Chiffonade

Procedimiento

Para preparar la berenjena:

Haremos dos versiones, a la primera la saltearemos con aceite de oliva hasta que esté tostado por ambos lados. Y a la segunda, una empanizada fast para después fritarla.

De igual forma, ambas comenzarán de la misma forma:

  1. A nuestras berenjenas, las cortaremos en rodajas gruesas (1cm, approx). Les pondremos un poquito de sal y las dejaremos ahí durante unos 10-15 minutos hasta que boten parte de su líquido.
  2. Las secaremos bien con un papel absorbente.
  3. Calentaremos un sartén con aceite de oliva, hasta que esté caliente, pero NO humeando.
  4. Añadiremos nuestras berenjenas y las tostaremos, hasta que tengan color de ambos lados.

Una vez tengamos eso, si las quieres solo salteadas, ya están. Pero si las quieres fritas, sigue los siguientes pasos.

Para las berenjenas fritas:

  1. Para empezar, queremos armar nuestra estación de empanizado. En un bol, ponemos harina, en el segundo, un huevo batido con tenedor, y en el último, el pan molido.
  2. Comenzamos pasando la berenjena, primero por la harina, después el huevo, y por último en el pan. Si tienes Panko por ahí, mejor.
  3. De ahí lo pasamos por una ollita con bastante aceite ya caliente. Recuerda, tu berenjena ya está cocida, solo necesita adquirir color por afuera.
  4. Una vez que tenga un buen color, retíralo del fuego y sepáralo.

Es hora de armar nuestra salsa.

 

Para la salsa “Pomodoro”

Mucha gente se complica con esto. Con 4 ingredientes (5 si cuentas la sal), más que suficiente. Lo importante es tener los mejores ingredientes. Tu tomate debería estar al punto ideal, rojo de punta a punta.

  1. Primero, haremos un pequeño corte en forma de X en la punta de los tomates. Esto nos ayudará a pelarlos.
  2. Ponemos una olla con agua hirviendo, y los sumergimos ahí por 4 minutos. Mientras eso hierve, conseguite un bol con agua fría. Una vez que pasen los 4 minutos, pon los tomates en ese bol.
  3. Cuando los tomates estén un poquito más fríos, pelalos, ocupando esa X que marcaste para que te sea más fácil. Corta la raíz y córtalos a la mitad.
  4. Trata de raspar las semillas que estén a la vista. No te preocupes si no las quitas todas.
  5. Después lo pondremos a la licuadora. Si quieres una salsa súper smooth, dale una licuada hasta que esté puré. Pero mejor si dejas unos pedacitos de tomate para darle textura.
  6. Después, pondremos un sartén, con nuestro aceite de oliva y el ajo cortado en pedazos chiquitos. Solamente durante unos segundos, no queremos que nuestro ajo se queme.
  7. Añadimos nuestro tomate, y lo dejamos cociendo a fuego bajito durante una media hora.

Para ensamblar nuestras berenjenas:

Okay, tenemos nuestra salsa de tomate, nuestras berenjenas, ahora es momento de poner todo junto.

  1. En una placa de horno, pondremos primero un poquito más de nuestro aceite de oliva, y encima las berenjenas.
  2. Después pondremos nuestra salsa de tomate. No queremos que sea sopa, así que solo lo suficiente como para cubrir la parte de encima.
  3. Y, por último, nuestro queso. Primero la mozzarella, y encima el parmesano.
  4. Para darle ese toque gourmet, unas hojitas de albahaca encima.
  5. Pon a un horno precalentado a una temperatura media. Mejor si tiene grill, así nos aseguramos que el queso de encima está dorado.

Y elay. Nuestras berenjenas crujientes, lleno de sabor, y con mucho queso derretido. ¿Qué más puedes pedir? Puedes servirlo tal cual (con una pequeña ensalada según nuestra guía), encima de pasta, o por si sola como una entrada.

¿Quieres aprender más de comida italiana? Lee nuestra guía aquí.  


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