REVIEW: Pacumutos Callejeros de la Banzer

¿En serio van a hacer un review de pacumutos callejeros? Si, si lo haremos y tenemos mucho que decir.

La calidad de la comida en un país, yo diría, se puede resumir en la calidad de su comida callejera. Los mexicanos tienen un dicho… “mientras más mugroso es el restaurante, mayor es la habilidad del taquero”, y creo que especialmente en Bolivia se puede resumir así.

Forman una parte de nuestra identidad, y apenas les damos la importancia que merecen.

Pero… ¿Qué sería de nosotros sin nuestras panzas rebosadas, nuestros asaditos, arepas y sonsos al palo, en media calle?

Cuando estábamos organizando este proyecto, nosotros sabíamos que este lugar iba a ser entre los primeros lugares que íbamos a visitar. Pero ¿por qué? ¿Por qué este lugar entre tantos que tenemos?

Para responder eso, hablemos del lugar primero. Es una parrillita, ubicada en el 4to anillo y Av. Banzer, al frente del Centro Comercial Las Brisas, que venden pacumutos de carne, pollerita, cerdo, corazón de pollo, y… honestamente, lo que sea que pilló la casera ese día (ocasionalmente encuentras: alitas de pollo, corazón de res, churiqui, molleja, tripita, ubre – incluso hubo una vez cuando vendieron pacumutos de carne “premium”, que la doñita decía que eran de lomo).

Pero lo más increíble es el precio, con los pacumutos comenzando en 2 bolivianos por los de corazón de pollo, hasta los 6 bolivianos, por los de cerdo, o pollerita. En muchos lugares eso ni siquiera cubre la propina.

Siendo algo tan sencillo, ¿Qué tiene de especial?, pues…imagínate esto. Piso de tierra, una parrilla chica en media vereda, humo saliendo (intencionalmente, para llamar la atención). Carne puesta en parrilla, ensartada por palos de madera. La casera siempre pone un pedacito de grasa entre medio de la carne para que se derrita. Limón mandarina cortado. Un bañador con yuca (o papa, si la yuca está cara).

“Case, 1 de carne, ¿por favor?”

Una bolsa de plástico puesto encima del plato de plástico, para no lavarlo. La “case” acomoda yuca y el pacumuto en el plato. No pasa ni 10 segundos antes que el pacumuto esté en tu boca.

“Case, no se olvide del ají de maní”, me dice. Su ají es exquisito.

Verán, en Bolivia tenemos la tradición en los mercados que, tanto vendedor como cliente, se les llama “casero”.

¿Por qué?

La verdad, ni idea.

El termino se refiere a la/el am@ de casa. Supongo que los vendedores se referían a sus clientes así, y los caseros comenzaron a llamarles a ellos así también. Es lo más común que aquí todo el mundo tenga su casera (ya sea de fruta, verdura, ó, en este caso, de pacumuto), a la cual uno es inmensamente fiel. Ella te pone la yapa, te reserva lo mejorcito. Miras con desconfianza a cualquiera que no sea tu “case”.

Tengo muchos recuerdos de mis épocas universitarias donde, media hora antes que terminen las clases, ya estaba distraído, pensando en ellos (siendo, como muchos de nosotros, un universitario que necesitaba llenarme con menos de 10 pesos).

¿Es seguro comer allí? Pues… no podría asegurarte que sí. Si bien es mejor que muchos otros lugares callejeros, siempre corres el riesgo. Pero de la misma forma que los mexicanos se atienen a las consecuencias con tacos de “mala muerte”, creo que deberíamos verlo de la misma forma. Así de buenos son.

Estando allí parado, comiendo, afectado por el ají de maní, mirando directamente a Las Brisas, no puedo evitar en pensar en esto: ¿Existen mejores pacumutos que estos? Indudablemente que sí. En muchos lugares en Santa Cruz (cruzando a Las Brisas sin ir muy lejos).

Con mejor carne, mejores aderezos y salsas, mejor ambientación, mejor tamaño de porción. Pero también… en el mejor caso, por 10 a 20 veces el precio. Y los otros lugares valen la pena, claro que si, muchas veces uno busca esos lugares por exactamente esos motivos. Pero ahí es donde uno se hace la pregunta: ¿es eso lo que quiero hoy?

Y la respuesta, muchas veces, es no. Pacumutos callejeros hay en muchos lados, pero nunca le sería infiel a mi “case”.

Mi récord son 14 pacumutos en una sentada, ¿y el de ustedes?

VEREDICTO: PACUMUTOS CALLEJEROS

5 estrellas plateadas & 2.5 estrellas doradas

Es imposible que pueda ser imparcial con este lugar. Llamo a mis amigos a que vengan aquí, ellos siempre me miran con desconfianza, hasta que lo prueban. Y vuelven a ir. Siempre vuelven. Claro, siempre podría tener una mejor infraestructura, un ambiente moderno, o whatever, pero no los reconocería si fuera así. No cambiaria nada.


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